
Su estratégico enclave ha convertido a lo largo de los siglos a este último reducto musulmán en punto de encuentro de civilizaciones, nexo de unión y de intercambio entre la cultura del norte de África, la oriental y la occidental.
La tierra que vio nacer a Federico García Lorca esconde en sus pintorescos pueblos y parajes naturales el encanto que atrae cada año a miles de visitantes de todos los rincones del mundo.